Por: Babalú
Desperté con la conciencia deteriorada, invadido por la nostalgia de mi patria, de mi familia, de mis hermanos y hermanas; en una tierra ajena, con el presagio del porvenir en esta nación invadida por el capitalismo y una dictadura no enunciada. Vi mis sueños desaparecer en un mar de sangre que no se veía y que pareciera que todos ignoraban. Sentí el desaliento de no ver hacia adelante, mi vida invalidada por la crueldad del más asqueroso de los intereses individualistas, de las miradas que me juzgaban, de la muerte que contenían mis ojos y que todos evitaban.
Soñé con la casa de mis padres, de mi infancia en las cordilleras, en el mar, en el desierto, en la ciudad; recordé a mis hermanos y hermanas, compañeros de clase, conversando a la luz de la luna, de sus sienes limpias, del cigarro que compartimos de boca en boca, en alianza y fidelidad. Recordé a mis maestros, sonrientes, con palabras de lucha y esperanza; en esa mezcolanza soñé con la libertad y la justicia, herida y sangrante. En su sangrar vi a mis hermanos y hermanas muertos, a mis maestros con la mirada ida, a mi madre llorando y a mi padre dándome una maleta para mi partida.
Podría interesarte
Envía tu colaboración a orgcomunistatlalpan@gmail.com
La revolución también se hace con tinta
Cada palabra cuenta. Cada historia importa.
Insurrección es un medio periodístico independiente y sin fines de lucro dedicado a difundir ideas y reflexiones nacidas desde el pueblo para el pueblo. Nuestro objetivo es impulsar pensamiento crítico, participación y consciencia social a través de información clara, cercana y comprometida.
Mapa del sitio